Las personas, nos guste o no, estamos compuestas por patrones. Estamos cosidos tomando como patrón las creencias y expectativas familiares, sociales y culturales.

Aunque los patrones, por si mismos, no son negativos o positivos, se tornan chungos cuando condicionan nuestra vida y es que… lo importante no es tener el patrón, el problema es que dejamos que el patrón nos dirija. Un patrón es

Conjunto de elementos que forman un unidad diferenciada y que se repiten a lo largo del tiempo, por lo que pueden tomarse como modelo o punto de referencia. Como el patrón de comportamiento.

Es decir, un patrón es lo que se espera que seamos o lo que deseamos ser pero que ni somos ni seremos. Patrón es que tu madre te diga que los niños buenos no gritan y patrón es machacarte en el gimnasio por imagen. Una cosa es la salud, estar en forma y estar bien con uno mismo y otra es ir dos horas al día, cinco dias a la semana, al Gym.

Como he dicho, lo malo es que un patrón nos condicione. Si tu madre, por ejemplo, te decía que los niños buenos no gritan, has adquirido el patrón y lo has tomado como cierto… el día que necesites gritar -por lo que sea- no vas a poder gritar. Esto se ve muy claro con los y las cantantes. Si hay un patrón de rechazo hacia esa profesión, acaban con problemas en las cuerdas bocales. Una cosa es el desgaste natural y otra muy diferente es tener constantemente problemas de ese tipo. Matices…

Lo más curioso de los patrones es que, ellos mismos intentan eliminarse. Siempre. Si tus padres querían una niña por sus patrones, van a tener a un niño. Encima, va a ser un niño peleón, relativamente agresivo y conquistador para que el patrón se deshaga. No digo que nazcamos contrarios a los deseos paternos porque siempre depende del caso pero, si el deseo viene de un patrón, llegará una criatura que petará ese patrón.

Ese es mi caso. Mi padre quería un niño. Toma niña. Mi padre, visto que lo del niño se lo veía imposible, quiso a una niña obediente, femenina y dulce. Pues toma niña. Desde los 9 años escucho metal (culpa, culpita de los Scorpions de mi corazón). Una vez me sugirió que me comprara una falda y aparecí con una falda de blonda y estampado de calaveras, cortaaaaa como una mala cosa. No lo hice por joder, era la falda que me molaba. Otra vez me invitó a comprar maquillaje y eso de chicas… aparecí con pintadas guerreras indias en la cara, eh, hechas con pintalabios (azul). Pero es que no es por joder, es que mi amiga se lo compró y me hizo gracia hacerme las pintadas. Ni que decir que interpreté eso de chicas como compresas y tampones. Y me extrañó. Todo hay que decirlo. Otra… me dice invita a tus amiguitas (tenía 17 años, ejem, ejem). Invité a una amiga punki. El hombre puso el grito en el cielo cuando nos vio aparecer con los imperdibles de pendiente, las pulseras y todo el equipamiento punk… nos dijo eso no os lo ponéis en mi casa pos vale… en la puerta de la calle que nos lo pusimos. Eh, mi amiga es arquitecta y no se ha drogado en la vida. Yo aguanto poco el alcohol pero es que ella menos ¿Acaso no es la amiga ideal? Estudiosa, sensata, educada, responsable. Joder, si iba con ella a festivales de danza. Ella con el pelo verde y yo con el pelo lila pero ahí que estábamos…. (de verdad, me lo he pasado de bien con cada chorrada que no lo sabe nadie).

A nivel emocional, nunca me he sentido aceptada por mi padre. Y nunca me sentiré aceptada por él pero… me vale la pena pagar el precio. Prefiero Ser que estar condicionada a la aceptación de los demás. Y es que esta es otra de las características de los patrones:

 

SENTIMOS QUE DEBEMOS PAGAR UN PRECIO POR SER, POR MOSTRARNOS TAL COMO SOMOS Y PARA SENTIRNOS ACEPTADOS

Porque los patrones siempre van al Ser. Por ejemplo, este es de mi bisabuela, las señoritas no se espatarran, se sientan siempre con las piernas juntas o cruzadas. Esto te lo dice mi abuela sentada “mal” pero es que ahí está, recuerda que su madre le decía cómo sentarse y cambia la postura. Con 85 años, cambia la postura. El tema es las señoritas, ergo, si quiero ser una señorita… no puedo ser natural.

Aunque el tema de los patrones afecta tanto a los hombres como a las mujeres, Llama y no Llama, en el caso de la polaridad Masculina Llama… hay más. Bueno, no es que haya más porque sí, es que, culturalmente, la mujer se ha liberado de muchos gracias a la revolución sexual que empezó a mediados del siglo pasado.

En el caso de la energía masculina, queda trecho por andar pero… estamos en ello. Como por aquí. Lo principal, independientemente del género, es detectar el patrón. Una vez hemos tomado consciencia y lo reconocemos como un elemento de crecimiento, tenemos el camino hecho porque el patrón se convierte en anécdota.

Namasté 

 

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Virginia

Incendiaria, creativa, alternativa y combativa son las cuatro palabras que mejor me definen. El resto es relativo, subjetivo y negociable. Puro zen versión Rock and Roll, o me paso o no llego o me paro por el medio.
Virginia

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