El poder personal se puede definir como la capacidad que tenemos de gobernarnos a nosotr@s mismos para reconducir nuestra energía allá hacia donde deseamos. A mi me ha costado un par de experiencias algo radicales aprender a hacerlo. Aquí te lo explico.

 

PODER PERSONAL

Aunque este verano he hecho muchas cosas (miles de millones de cosas) si hay una lección que se lleva la palma es el tema del poder personal. A sido mi verano de trabajo con el poder personal como acto de reconducir mi energía y no dejar que la energía me dirigiera a mi. Y vaya si se ha activado…

Todo y que los cambios en nosotros nunca se producen de forma aislada y rara vez podemos asociarlos a un acontecimiento determinado, este verano ha habido tres puntos claves en mi recorrido hacia el poder personal. Tres puntos de inflexión en los que o daba la vuelta a la tortilla o la tortilla me comía, me masticaba y me escupía entera.

El primer acontecimiento fue una inocente llamada de teléfono. Después de 5 años hable con una compañera que tiene Crohn y mi energía sintió con tanta fuerza el deseo de volver con mis compañeros que empecé a ponerme enferma. A ver…

La vida de una persona que tiene la enfermedad de Crohn activa es bastante repetitiva. En el caso de mi compañera se reduce a: ingreso, nuevo tratamiento, fallo del tratamiento, espacio sin tratamiento, vuelta al ingreso y a la rueda. Como su vida es una constante permanente y la mía lleva los últimos 5 años bastante centrifugada, no habíamos hablado. Y aunque al resto del Mundo le parece raro que no hables con tu súper amiga durante 5 años, cuando has vivido ese mismo ciclo repetitivo, lo entiendes perfectamente. La cuestión…

Fue hablar con ella y sentir un tirón súper fuerte hacia ella y hacia mis otros compañeros. Tan fuerte que a las pocas horas empecé a notar molestias en el costado. Y lo sabía. Tenía muy claro que era algo que estaba causando en mi cuerpo. El tema…

No era solo que sintiera que me caía en el abismo (más literalmente de lo que crees), es que ese día tenia un evento y hablé con ella justo antes. Con justo antes quiero decir que fue: cuelgo que tengo que hacer pipí y salir por la puerta. Y salí, pero con el cuerpo movido… descolocado.

Realmente tengo un enganche con mis compañeros que no es ni medio normal, y en ese momento me di cuenta porque me costó mucho centrar mi energía cuando llegué al sitio porque me sentía… dividida.

Por un lado sentía que caía. Y caía. Hasta el fondo. Por otro lado, sabía que no podía caer. No ahora. Y una de dos, o hacia algo o hacia algo. Es decir, o activaba mi poder personal y no me dejaba llevar o… no es que me dejara llevar, es que me caía con todo el equipo. Obviamente, decidí activar mi poder personal y reconducir la situación, gracias también a la ayuda que tuve por parte de varias compañeras. Porque no podía hacerlo sola. Sola me iba…

Como parece que siempre tienen que pasar las cosas cuando tengo eventos ineludibles, el segundo punto de inflexión también fue antes de otro acontecimiento de esos. En este caso, no fue tan fuerte en el sentido de apariencia pero, seguramente, fue un acto mucho más poderoso porque ese día rompí con un patrón habitual propio.

Cada vez que pasa X acontecimiento, me replegaba y salía por peteneras. Siempre. Y ese día dije: hasta aquí hemos llegado. Pero me lo dije a mi misma. Y a esas peteneras.
Parecía una loca, de verdad os lo juro, con la música a todo trapo cambiando mi vibración para salir de la rueda de hámster y diciéndome a mi misma que no, que no, que no, que no pero me reconducí. Me pille por las solapas, me canté la caña y me puse en mi lugar. En un buen lugar. No en el lugar de mierda en el que estaba…
Y aunque activar el poder personal no siempre es fácil, sí queda la satisfacción de saber que estás haciendo lo mejor para ti. Y lo mejor para mi ha sido aprender a llevar mi vibración, energía y atención hacia donde yo quiero, independientemente de lo externo. Y eso, caris, es lo que viene siendo activar el poder personal. Ni menos ni más.
Desde ahí ha sido todo más sencillo. Incluso estoy tan empoderada hacia mi que el otro día me hice comida de verdad en vez de picar cualquier cosa y comer cualquier guarrada. Porque el poder personal es saber cuándo ponernos límites a nosotros mismos. Y donde…
Como decir no a una dinámica familiar que no me corresponde. Que eso ha sido el tercer punto, y lo que parecía más difícil pero no lo ha sido.
Mi abuela lleva unos meses que no tiene más ganas de vivir. No se puede decir de otra forma. Y como no tiene nada, ninguna enfermedad específica, su cuerpo emocional del dolor ha tomado el control. Y se encuentra mal físicamente, de verdad, pero no hay una razón médica que explique por qué se encuentra mal de verdad. La cuestión…
Ha estado mucho tiempo ingresada en un centro que no es ni un hospital ni una residencia y han tenido que salir todas por patas. Mi madre se queda con ella toda la semana y los findes, se lo reparten mis tias. El tema…
Hay mucho sustrato energético como sucedió con mi abuelo, la diferencia es que con mi abuelo hice todo el trabajo de energía y ahora no.
Amo mucho a mi abuela pero… No me corresponde a mi hacer la tarea. No me toca.
Cuando hablamos de sistema familiar hablamos de lineas y jerarquía (me refiero a nivel técnico) y lo que toca ahora no está en mi línea. Se sale de mi área de actuación por lo que me niego a meterme en esos fregaos. Sobretodo con la experiencia del abuelo y todo lo que supuso para mi.
Además de todas las movidas de poder personal arriba narradas, el trabajo del poder personal ha seguido creciendo con el programa de imagen que os conté que iba a hacer.
Descubrir aspectos inexplorados de mi y conectar con mi vulnerabilidad (hablar de como nos vemos con otras personas) me ha revelado mucho de mi misma. De alguna forma… me obliga a mirarme y a verme. Y me obliga a ser mirada y vista por otras personas, aunque no es tan incómodo como parece porque estamos todas en el mismo punto vital en ese aspecto y es bastante genial poder hablar sin tapujos de nuestras movidas corporales pero desde el apoyo del body positive.
Para quien no lo sepa la movida del body positive se basa en el amor a nuestro cuerpo y en la aceptación de nuestro aspecto, independientemente de la forma que tenga pero, en confianza, si te ves como un puto churro no te sirve de nada que venga alguien a decirte que eres súper mona, porque no te lo crees. Pero en el programa no hay para nada ese rollo happy flower de amor a una misma porque eres una persona maravillosa (que también somos personas maravillosas). Es difícil de explicar pero es más tipo: chica, esto es lo que tienes, lo puedes despreciar o puedes hacer algo inmenso ¿Qué eliges? Y ahí sí que te cambia el chip. Te cambia el chip, el rollo, todo. Es como saltarte la tapa de los sesos y solo vamos por la mitad… Aunque una cosa digo, y que conste en acta:
Con solo la mitad ya soy tu nueva mejor amiga para ir de compras porque he aprendido mil millones sobre formas, volúmenes, texturas, propósitos y cosas de esas. Un chollo soy, un chollo.
Un chollo empoderado capaz de hacerse cargo de su propia energía y que siente que entra en una nueva etapa. Es como si ahora conociera mejor el tablero y las reglas.
No es exactamente que vea la vida como algo más fácil, ni que sea más sencilla (no nos queda nada con la abuela…) pero sí que siento que, pase lo que pase, puedo elegir y puedo decidir hacia donde llevarme. Es, un poco, como pasar de estar en off a poner mi poder personal en modo on.
Y eso, entre otras cosas, es lo que he hecho este verano ¿Y tú? ¿Qué has estado haciendo?
Namasté
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Virginia

Incendiaria, creativa, alternativa y combativa son las cuatro palabras que mejor me definen. El resto es relativo, subjetivo y negociable. Puro zen versión Rock and Roll, o me paso o no llego o me paro por el medio.
Virginia

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