Como quedamos en el artículo sobre el masculino singular, vamos con la resolución de los ejercicios.

Aunque los ejercicios eran diferentes, vas a ver que la resolución es idéntica en todos los casos. Ah… ases de bruja 😉 Si te has fijado, los tres ejercicios han partido de la misma base, esa base es cómo me percibo respecto al Mundo.

Y es que ya sabemos que el masculino se percibe “separado” del conjunto. También sabemos que la individualidad en desequilibrio, nos produce mal estar. Ai… Entonces…
Al ordenar las palabras y los conceptos de una forma tangible, has permitido que tu subconsciente se exprese con total libertad y ¡Y! que te llegue la información al consciente para “contemplarte” de forma visual. Me repito pero es que… es importante.

No es por generalizar… pero la energía masculina es, primordialmente, visual. Lo masculino come por los ojos. Tanto es así que sólo hay que ver la diferencia entre la publicidad dirigida a lo femenino y la publicidad que está dirigida a lo masculino. Bueno, sólo hay que saber que un hombre se puede excitar con una sola imagen. No digo que eso sea bueno o malo, digo lo importante que es lo visual para lo masculino si es capaz de activar su excitación sexual con una simple imagen. Digo simple imagen porque lo femenino es más sensorial y auditivo. Es científico. Lo sé hasta yo, que soy de letras puras y virginales. Ya, qué te voy a contar que no sepas… en fin, he ahí la gracia de mover al visual los ejercicios para el masculino.

Volviendo al ejercicio en si mismo. Al unir los conceptos y las palabras con lo que vienes siendo tú, lo que has hecho es mostarte (porque lo has hecho todo tú) la conexión emocional que tienes con esos elementos. Si hay algún elemento que se ha quedado inconexo, tu propio Ser masculino te está indicando el punto ciego. Es decir, no es que el punto ciego no te provoque emociones, es que no reconoces esas emociones. Uh-hu…

Digamos, por ejemplo, que has tenido siempre muchos problemas familiares y que en tu ejercicio no hay lazo que te una a familia. Bien… pues esto no es hayas sanado los lazos con la familia, esto es no reconocer los sentimientos hacia la familia. Y puede ser por rabia pero… también puede ser por amor. Oh-ho. Easy. Cuando no queremos reconocer una emoción, no la miramos. Si estoy enfadado con mi familia, registro las emociones de rabia porque es lo natural, pero… ignoro el amor porque no me permito reconocer que amo a gente que no me ama. La negación del amor al amar a esa familia que te ha tratado tan mal. Como no te sientes amado por la familia y sientes tanta rabia… el amor queda en el punto ciego. Ignorado. Este ignorado se traduce en mal estar, falta de confianza, confusión e indecisión. Se queda estancado porque es un amor que no reconoces. Amor que no circula.

Resumiendo, aparte de ver los lazos emocionales que tienes con el conjunto, estás viendo las emociones que no quieres mirar. Las emociones que no quieres mirar, son las emociones que te están creando malestar. Sólo al mirar esas emociones, y aceptarlas, el mal estar desaparece.

Son esas emociones las que te llevan al:
-Si tiene que ser, será.
-No lo registro, no es posible, no lo deseo (aunque sea que sí).

Pero ¿De dónde vienen esas emociones?
Esas emociones vienen de patrones adquiridos y miedos a tutiplén. No quiero que te sientas mal por tener miedos, piensa que es normal. Social y culturalmente ¿Cuántas veces has podido expresar tus miedos con total confianza y seguridad? Ninguna. Ninguna si tienes mucha suerte. En el mayor de los casos la emoción se revierte para mostrar aparente fortaleza.

También tienes que tener en cuenta que eres la dirección. Si no sabes dónde estás y sigues sin encontrar la brújula ¿Cómo vas a llegar al lugar en el que quieres estar? Y más y más y más.

Lo importante, por comprimir la información, es que veas que estás conectado con los demás igual que los demás están conectados contigo. Lo importante es reconocer que tus acciones tienen onda expansiva de la misma manera que las emociones de los demás te tocan. Es reconocer las emociones y soltarlas.

¿Cómo lo ves? Yo te lo veo bien. Mucho mejor cuando veamos, mañana, el tema de los patrones y de la dirección 🙂

Namasté 

 

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Virginia

Incendiaria, creativa, alternativa y combativa son las cuatro palabras que mejor me definen. El resto es relativo, subjetivo y negociable. Puro zen versión Rock and Roll, o me paso o no llego o me paro por el medio.
Virginia

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