En el empeño de dejar de desperdigar nuestra energía hacia todos lados (sobretodo hacia lados absolutamente inútiles) y después de descubrir cómo recuperar nuestro poder, vamos a salir de los juicios y críticas ¿Empezamos?

 

SALIR DE LOS JUICIOS Y CRÍTICAS

Como te cuento en el audio, cuando enjuiciamos y/o criticamos lo hacemos porque estamos intentando encajonar a llámalo X en nuestra visión de las circunstancias. Es decir, cuando emitimos juicios y críticas no lo hacemos sobre una persona o acontecimiento, con el juicio y la crítica declaramos que rechazamos lo que sea que representa el objeto de nuestra crítica. Y ese rechazo no afecta al otro, nos afecta a nosotros.

Somos nosotros los que estamos enviando nuestra energía de forma absolutamente inútil e improductiva. Te pongo el ejemplo de los Manowar, que es lo que más he criticado en mi vida (con diferencia).

Los Manowar, además de tener un gusto muy alejado de mi gusto en temas estéticos, son los cuñaos del Metal.

 

Son, resumiendo, todo lo que mi feminazi interna quiere masticar y escupir. Pero ¿He solucionado algo en la vida criticando a los Manowar? No. Así rabie mi feminazi interna (porque la tengo), nunca he conseguido cambiar nada criticando ni a los Manowar ni a los cuñaos en general. Si nos ponemos la mano en el corazón…

Nunca hemos conseguido cambiar nada con críticas… Si somos sinceros, la mayoría de veces las críticas ni siquiera salen de nuestra mente. Así que, podemos decir sin miedo a equivocarnos que los juicios y críticas son una de las formas más efectivas de perder la energía es en modo juicio y crítica.

Porque enjuiciar y de criticar no va a mejorar ninguna situación. Lo único que hará que las cosas cambien son las acciones. Acciones como apoyar determinadas asociaciones, colaborar con X o Y, militar en un partido político y/o generar un cambio social.

Visto así ¿Te apetece salir de los juicios y críticas? Si tu respuesta es sí, recuerda:

Este tipo de ejercicio no necesita demasiada preparación. Es mucho mejor si te acostumbras a hacerlo en casi cualquier circunstancia y/o situación.

Vamos a centrarnos en los juicios emitidos y no en los recibidos porque solo cuajan los juicios que corresponden con nuestra propia autocrítica. Además, los juicios de los demás son su basura cósmica, no la nuestra.

Hay relaciones de poder (como las paterno-filiales) en las que vamos a dar un paso más allá cuando nosotros somos la figura de poder. Ese paso más allá es una conversación, sobretodo si se trata de nuestros hijos. Porque a los Manowar les suda lo que yo pueda pensar pero para mi hijo soy la persona de autoridad. Mis palabras no tienen, obviamente, ni el mismo calado ni el mismo poder.

El ejercicio para salir de los juicios y críticas es tan sencillo como imaginar que vuelven hacia tí tus palabras de crítica. Puedes imaginar que vuelve a ti en forma de pelota oscura, de cadena o de cuerda. Da igual. El caso es que vuelva a ti y, a través de tu corazón, todo eso se vaya a la Tierra y desaparezca ahí.

Haz este ejercicio con las críticas y juicios de largo recorrido pero… no olvides que también lo puedes hacer cuando ves la tele o cuando te cruzas con alguien al que le mandas un pensamiento de crítica.

Manda a la Tierra la crítica sobre las críticas 😉

Porque es posible que cuando recuperes lo que has lanzado te des cuenta que hay toneladas de sapos y culebras… Pero no pasa nada, lo mandas a la Tierra y seguimos evolucionando, que para eso estamos. Como dicen los Manowar: Carry On!

 

Namasté, namasté, namasté que ver este vídeo sin criticar me convalida con primero de beatificación 

 

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Virginia

Virginia

Incendiaria, creativa, alternativa y combativa son las cuatro palabras que mejor me definen. El resto es relativo, subjetivo y negociable. Puro zen versión Rock and Roll, o me paso o no llego o me paro por el medio.
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