A medida que vamos sanando, que nuestro SER va expandiendo su energía, nosotros vamos creciendo y subiendo de vibración hasta que, un día, sucede algo mágico. Ese algo mágico se conoce como salto cuántico. Un salto cuántico que nos lleva a nuevas experiencias, sensaciones y emociones. Salto cuántico que podemos, y vamos, a acompañar durante la próxima semana en el blog.  Pero antes de lanzarnos a ello, veamos por qué necesitas esta información sobre el salto cuántico.

AVISO: , tienes el audio al final del artículo

 

SALTO CUÁNTICO

Si la vibración fuera un arco-iris, los saltos cuánticos serían ese momento preciso en el que pasamos de un color a otro. No de un matiz de color a otro matiz de color. No, el salto cuántico es cuando pasamos de un color a otro. Y lo repito porque es importante subrayarlo, sobretodo por lo que te diré más abajo.

Visto así sé que parece que los saltos cuánticos no sean muy importantes para nuestra vida diaria porque son una cosa de la vibración pero… pero… pero… no.

Si observamos la situación en contexto vemos que eres un SER divino teniendo una experiencia humana que te permite evolucionar pero ¿Qué significa evolucionar y dar un salto cuántico tras otro? Significa que…

Pasas de creer que cuando te sucede algo malo es porque algún Dios se ha cabreado contigo a saber que no mereces que te pase nada malo. Oh, sí, la vida a veces trae putadas. Y suceden cosas dolorosas. Y horribles. Y es una puta mierda. Y no lo mereces ¿Te ha pasado? Sí ¿Mereces que te pase por algo que mal asociamos al karma? No. Pues bien, pasar de creer que las cosas pasan porque en otra vida hicimos algo malo a saber que no merecemos que nos pasen cosas malas (aunque pasen) es el resultado de un salto cuántico. Otro ejemplo…

Crear un plan para dejar tu trabajo en una tienda y convertirte en bomber@ es un salto cuántico. Porque tu Alma siente ese llamado y resuena ayudando a los demás ¿Más?

Volver a estudiar después de muchos años, decirte palabras amables y bonitas cada vez que te ves en el espejo y sentirte mejor en tu piel también son saltos cuánticos porque eres humano y divino a la vez y no hay secciones.

No solo cuando meditas subes la vibración y puedes dar un salto cuántico. Al contrario…

Si meditas dos horas al día pero abres los ojos en un mundo que te asquea y te hace infeliz ¿Qué hace tu vibración y tu SER? Se desploman… No suben. Ni se expande. Oh…

Pero cuando te subes en tu coche soñado… ¡Joder! Te hormiguea hasta la piel porque lo has deseado tanto y has trabajado tan locamente que el simple ruido del motor te produce gustirrinín. Y es que no, no hay división entre lo espiritual y lo humano y un coche nos puede ayudar a dar un salto cuántico.

Si tu coche te sube la vibración, no hay nada malo en ello. Hay otra gente a la que se la baja y ahí no pasa nada ¿Verdad? Pues eso, vamos a romper moldes y vamos a seguir hablando de esto del salto cuántico pero para Llamas Gemelas.

 

DAR UN SALTO CUÁNTICO EN EL CAMINO DE LAS LLAMAS GEMELAS

Como te he dicho, se conoce como salto cuántico el cambio de vibración que se produce en nuestro SER a medida que nos vamos expandiendo a nivel energético.

Ese salto cuántico, ese cambio de vibración, lo dirige el SER desde su totalidad pero nosotros y nosotras lo podemos apoyar dando determinados pasos a través de acciones concretas. Es, literalmente, como entrenarte para lograr una marca porque…

Al dar las acciones y pasos concretos le estás chillando al SER: ¡Quiero llegar ahí y que me lleves ya! Y está muy guay pero como hablamos de conceptos súper abstractos,  vamos a seguir viendo todo esto de ir de salto cuántico en salto cuántico en el camino de las Llamas Gemelas de forma más concreta.

 

TODO ESTO EN EL CAMINO DE LAS LLAMAS GEMELAS

Imagina que te pillas cotilleando las redes de tu Llama Gemela. Es algo automático. Tal como agarras el teléfono… ya estás ahí, mirando. Mirando y poniéndote mal porque te repites que ya está bien, que no tendrías que haberlo hecho, que no hay quien lo aguante… Y ahí dices: Yo Superior, voy a dar el salto cuántico.

Voy a dejar de entrar en redes. Si hace falta, voy a desinstalar la App del teléfono. Si hace falta, voy volver a escribir cartas de las que llevan sellos. Además, voy a trabajar en aquello que hace que tenga la necesidad de mirar, mirar, mirar. En vez de mirar, mirar, mirar sus redes voy a observar, observar, observarME. Voy a ver qué hay en mi que me empuja hacia allí. Y si no sé cómo hacerlo, pido ayuda y voy.

Y voy, y sigo yendohasta que un día me doy cuenta que no necesito mirar más sus redes porque ya ni me acuerdo que puedo ir a cotillear. Bien. Pues ahí es cuando has dado el salto cuántico y has cambiado la vibración. Otro ejemplo de salto cuántico en esto de las Llamas Gemelas…

Dejar de creer que el camino está condicionado y que hay que sacarse 10.000 años de oposiciones para la reunión con la Llama Gemela. Que simplemente sucede cuando sucede, no cuando has logrado tres gotas de sangre de Unicornio, dos cartuchos de tinta de impresora y sabes pronunciar los nombres de los chakras hacia delante y hacia atrás.

Cada vez que cambias la narrativa, que es lo que haremos en el próximo artículo (si no hay novedad), cada vez que te dejas de decir que no puedes para darte hacer las cosas, estás en un salto cuántico. Un salto cuántico que te lleva a la expansión de tu SER, que es lo que importa, que tu SER se expanda tan grande y hermoso como es.

¿A que es bonito saber que puedes ayudar a la expansión de tu SER? Pues en el próximo artículo te cuento más y te propongo un plan que dar un salto cuántico como Llamas Gemelas. Mientras, te dejo con el audio…

Namasté

 

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Virginia

Incendiaria, creativa, alternativa y combativa son las cuatro palabras que mejor me definen. El resto es relativo, subjetivo y negociable. Puro zen versión Rock and Roll, o me paso o no llego o me paro por el medio.
Virginia

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